EMPIEZA A BRILLAR. SAL DE LA INVISIBILIDAD FEMENINA

#QueridoDiarioDesmadejada2018

He decidido ser creativa, y serlo utilizando como herramienta dos agujas y un ovillo de lana. Os podría decir que de pequeña siempre soñé con ser diseñadora, y realmente fue así. Pero también soñaba con ser profesora, cantante, malabarista, detective, actriz, escritora, pintora y mil cosas más… Disfruto mucho mi trabajo, pero a menudo me tengo que enfrentar a prejuicios erróneos asociados a las tejedoras o diseñadoras de prendas de punto. Pero no siempre esos prejuicios están fuera, a veces tengo que lidiar con los que tengo que romper, con aquellos que se me enquistan bien dentro.

He elegido diseñar prendas de punto, y también enseñar a otras personas, no sólo a tejer, sino avanzar tejiendo y a ser tejedoras autónomas y autosuficientes. Y esto me hace sentir muy feliz.

Yo me muestro tal como soy, para bien y para mal. A veces me enfado por algo y os lo cuento (porque esas cuentas que seguís en la que todo es super happy no son muy de la vida real. ¿Porque quien tiene su casa super ordenada a todas horas, y es feliz a más no poder en todo momento?). Yo me enfado y me frustro algunas veces, y os lo cuento, igual que os cuento cuando estoy feliz por algo. Como con este pantallazo que os comparto aquí. Porque siempre que me etiquetáis y me contáis cómo os ayudo a crecer como tejedoras, yo me quedo en una nube, flotando de felicidad varios días.

Alumnas del Mini-Club Leia

 

¿A qué viene todo esto?

He estado reflexionando mucho sobre si publicar muchas cosas buenas que contáis de mí últimamente. Si debía hacerlo, si mejor lo dejo pasar.

¿Por qué?

Por la importancia de no de brillar

Porque cuando me planteo mostrar alguno de mis logros me entra algo por dentro, como una presión en el estómago, como si estuviera haciendo algo malo. Creo que es como un prejuicio adquirido social y culturalmente. O tal vez, un modo de comportamiento totalmente enseñado. No lo sé, pero está ahí.

Porque, ¡venga, va!, piénsalo un poco… Si tu tienes un logro profesional ¿lo cuentas? ¿O le quitas importancia? 

Si alguien te dice en público que has hecho un buen trabajo, ¿no haces como que no tiene tanta importancia?,  ¿no te comportas como si no fuera nada del otro mundo? ¿No lo haces realmente porque si no podríamos parecer prepotentes?. En serio, ¿pareceríamos prepotentes por aceptar una confirmación de nuestro trabajo bien hecho? ¿No es un poco excesivo?

Y si alguien te dice en privado que has hecho un buen trabajo, ¿lo invisibilizas? ¿a que te callas y no lo proclamas a los cuatro vientos? Porque aunque sepas que curras como una burra y que lo haces genial ¿lo vas contando por ahí? ¿O simplemente queda feo que lo hagas? y si es así, ¿por qué nos pasa esto?

 

 

¿Y por qué es malo que brilles un poco por lo que haces?

Aquí es donde más he estado reflexionando estos días… ¿queda mal que lo haga todo el mundo? ¿o es que queda mal realmente que lo hagamos las mujeres? Porque siendo sincera, y analizándome mucho en todo esto me he dado cuenta, que mis amigos no tendrían este problema. Lo habrían contado, compartido y proclamado a los cuatro vientos y se sentirían felices en el proceso y para nada tendrían la sensación de estar cometiendo algo erróneo.

¿y por qué a mí me está costando tanto escribir esta entrada en el blog?

Al final creo que todo se reduce a una cuestión:

¿No utilizas una especie de falsa modestia femenina para que no parezca que eres prepotente por aceptar que haces un buen trabajo?  Que dicho así en voz alta, ¿no es un poco retorcido todo este proceso?

Pero es real al 100%, ¿verdad?

Me ha costado casi toda mi vida darme cuenta de esto. Llevo haciéndolo tanto tiempo que ni me acuerdo.

Pero hoy se me ha caído la venda de los ojos y voy a disfrutar contando todo aquello en lo que yo os he ayudado, todo aquello que me haga visible como profesional.

Porque, al fin y al cabo, ya llegó el momento de romper con la invisibilidad femenina, ¿no?

puedes ver el programa completo de Canal Sur AQUÍ  (mi entrevista en minuto 20)

 

Pues bueno, y todo esto surge también porque estoy trabajando en el curso “30 días de procesos que generan 6 cifras” de Azucena Caballero y Mireia Long, y en la lección sobre “mentalidad adecuada” me he dado cuenta que tendría que compartir esta reflexión. No solo para visibilizar las cosas que me hacen sentir feliz, los pequeños grandes logros de mi negocio, sino porque creo que mi proceso puede ayudarte a tí también.

Dime, ¿no te ha pasado a tí esto?

 

 

#saldelainvisibilidadfemenina

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11 thoughts on “EMPIEZA A BRILLAR. SAL DE LA INVISIBILIDAD FEMENINA

  1. carmen says:

    Totalmente de acuerdo, Sonia, de hecho no podría responder a tu pregunta formulada en pasado, sino en presente: ¿No te pasa a ti esto?…
    Esa falsa modestia inculcada desde la teta… que viaja por generaciones deslizándose a su placer por línea materna…
    He reflexionado mucho también al respecto, tengo 55 años, y hago mil y un intentos de compensarlo,……..pero como suelo decir a mis hijos para que me entiendan: es mi sistema operativo, lo llevo en el código, puedo instalar parches y nuevas aplicaciones,…pero al final… el sistema operativo es el que manda. Me encanta encontrar personas como tú, luchadoras y decididas a superarlo. Me encanta!!! te seguiré a ver si se me pega algo 🙂

    • Sonia G. Masegosa says:

      No podrías haberlo definido mejor. Lo llevamos en el código, es algo con lo que tentemos que luchar a diario. Pero si hay algo que he aprendido este año es que el código, a base de repetición constante y consciente de un llamémoslo “contracódigo” acaba transformándose. Porque al crear nuevos caminos neuronales puede cambiarse su recorrido, haciendo que un recorrido secundario pueda convertiste (a base de recorrerlo muchas veces) en un recorrido principal, en un código-base.
      Si, poco a poco, siendo consciente y cambiando el hábito, el código se va configurando de nuevo adquiriendo una nueva forma de procesar todo. Y te digo que (desde mi lado más friki) es algo que he averiguado este año de forma casual. Todo ha sido por culpa de la película “La llegada”, te la recomiendo encarecidamente, en ella se habla en un momento determinado sobre la neuroplasticidad, sobre cómo aprendiendo un idioma nuevo, está demostrado científicamente que nuestro cerebro crea conexiones neuronales nuevas. Y que esto mismo ocurre al aprender cualquier cosa nueva, creando recorridos neuronales nuevos, y cómo esto puede cambiar nuestra forma de ver el mundo e interactuar con él.
      Para mí ha sido una película de ciencia ficción que me ha hecho investigar sobre este tema de la neuroplasticidad, lo suficiente como para darme cuenta que realmente podemos cambiar nuestros códigos a base de perseverancia consciente.
      Bueno, te dejo un enlace que lo explica mucho más sencillo que yo (https://ladycuriosidad.wordpress.com/2016/09/29/caminos-neuronales/) … Y, además, acabo de pedirme el libro Inteligencia Social de Daniel Goleman. Porque este tema me parece muuuuuuy interesante.

  2. Laura Marcos says:

    si Sonia!!! claro que si! me pasa exactamente todo lo que contas, casualmente ayer me felicitaron por un testeo de un chal que hice, y fue tal cual como dices. Minimice todos los halagos. Es muy bueno esto que decis, de hacerlo consciente y salir de la invisibilidad. De ponernos en el lugar que nos merecemos. Si no lo hacemos nosotras, quien lo va a hacer?
    Me encantan estos blogs!! en donde nos sentamos un ratito a reflexionar para seguir creciendo como personas. Una vez mas, gracias Sonia!!!

    • Sonia G. Masegosa says:

      Gracias a tí, Laura…
      Ya puedes ir mostrando ese testeo de chal en tus redes sociales y cuenta y visibiliza las felicitaciones que has recibido.
      La mejor manera de luchar contra la invisibilización que nos hacemos a nosotras mismas es realizar una acción que nos haga visibles.
      Te animo a ello!

  3. María José says:

    ¡¡¡Ya decía yo que estabas muy silenciosa!!!
    Pues sí,padezco esa misma enfermedad. Siempre le echaba la culpa a mi madre de que yo nunca hacía nada bien, es decir que nunca me reconocía mis “méritos”, ya fueran manuales o intelectuales, hasta que me di cuenta de que seguía la línea educativa para las mujeres. A mi hija he intentado educarla rompiendo esos cánones, y aunque es tímida y humilde, es capaz de reconocer sus logros. Yo sigo sin dar el paso a crear mi propia tienda online, debido a esa falta de confianza en nosotras mismas que nos inculcan, y eso que tengo a mi lado a mi marido, experto en echarse flores por todo, que me empuja, pero… cuesta mucho.
    En fin, seguiremos trabajando y duro
    Gracias por lo que nos enseñas

    • Sonia G. Masegosa says:

      Exacto, Maria José!
      No visibilizar que hacemos las cosas bien hace que creamos que no valemos nada.
      La humildad está sobrevalorada. No nos beneficia en absoluto a nivel profesional. Aunque sea algo loable a nivel personal.
      Te propongo que te pongas fecha tope para abrir tu tienda online y que la lances ya!
      La única manera de dar un buen ejemplo a las siguientes generaciones de mujeres es con la acción y no sólo con las palabras.
      Sería todo un ejemplo real para tu hija que tú superaras esto y comenzaras a creer en tí misma

      Ánimo y lánzate

      Te lo debes a tí misma también

  4. es un muy buen artículo que has escrito! invita a la reflexión, sobretodo en estos tiempos, en que nos venden que ya estamos viviendo en igualdad, cuando en realidad no es así. Seguimos bajo la sombra, con verguenza, siempre detrás de… Y ya está! Hay que salir fuera, mostrarnos como mujeres, como personas, sin perder nuestro sitio. Somos fuertes, somos talentosas y somos mujeres, que no se nos olvide! no tenemos que competir con nadie, no tenemos que ser mejores que los hombres, ni mejores que otras mujeres. Simplemente ya somos perfectas, y también podemos ser exitosas, talentosas, inteligentes, emprendedoras, y sobretodo mujeres!

    • Sonia G. Masegosa says:

      Claro, Ceci!
      Hacernos visibles no implica volver invisible al hombre o a otras mujeres. No implica ser competitivas. Hacernos visibles es sólo eso, hacernos visibles.
      Yo no creo en la competitividad, creo que es como pensar que todos los que hacen lo mismo que tú son un enemigo a vencer. Y no, no creo que ese sea el camino. Creo en la autosuperación personal y profesional, el intentar ser siempre un poco mejor en lo que haces y en los servicios que ofreces. Y, por su puesto, creo en la colaboración mutua, en la sororidad entre mujeres profesionales. Juntas somos más fuertes y más visibles.
      Hay que dejar constancia que hacemos las cosas como las buenas profesionales que somos, y que si conseguimos un logro profesional hay que compartirlo, proclamarlo y disfrutarlo con orgullo. Es una muestra y resultado de nuestros esfuerzos.
      Este año paso a la acción, todas pasamos a la acción.
      Nos vamos a hacer visibles como profesionales, dándonos nuestro justo valor. El que nos merecemos, el que NO nos permitimos hacer visibles por ser mujeres, el que nos niegan muchas veces, o minusvaloran por serlo.
      Esta claro que tenemos que hacer cosas juntas, Ceci, porque estamos sintonizadas en el mismo dial.

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